Cómo entender la factura de la luz: potencia, energía, peajes e impuestos
Abrir la factura de la luz y entenderla a la primera no es fácil: aparecen conceptos como término de potencia, término de energía, peajes, cargos, impuesto eléctrico e IVA, además de tasas municipales y, a veces, el alquiler del contador. En esta guía te explicamos, en lenguaje claro y con ejemplos, qué significa cada línea, cómo se calcula y dónde puedes ahorrar de verdad. Todos los datos están revisados a 2026.
Las dos grandes partes de tu factura
Por muy larga que parezca, casi toda factura eléctrica se resume en dos bloques principales a los que luego se suman impuestos:
- Término de potencia (la parte fija): lo que pagas por tener disponible una determinada capacidad eléctrica en casa, la consumas o no. Depende de los kW que tengas contratados, no de tu consumo.
- Término de energía (la parte variable): lo que pagas por la electricidad que realmente has gastado, medida en kilovatios hora (kWh). Aquí sí influye cuánto y cuándo consumes.
Sobre esos dos bloques se aplican el impuesto especial sobre la electricidad y el IVA, y se suma el alquiler del contador y otros conceptos. Si quieres repasar el vocabulario técnico mientras lees, tienes un glosario eléctrico con todos los términos explicados.
El término de potencia: la parte fija que pagas siempre
La potencia contratada (en kW) marca cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez sin que salte el ICP (el limitador). Cuanta más potencia contrates, más pagas de cuota fija cada mes, incluso si estás de vacaciones y no consumes nada.
En la tarifa regulada 2.0TD —la de la mayoría de hogares— puedes contratar dos potencias distintas: una para el periodo punta (horas centrales del día) y otra, normalmente igual o mayor, para el periodo valle (noche y fines de semana). El precio del término de potencia es la suma de cada potencia multiplicada por su peaje y cargo correspondiente, prorrateado por los días del periodo facturado.
La potencia media contratada en España ronda los 4 kW, según el IDAE. Muchas viviendas tienen contratados 4,6 kW o incluso 5,75 kW "por si acaso" y nunca los usan. Como esta parte es fija, ajustar la potencia es uno de los ahorros más seguros que existen: si rara vez saltan los plomos, probablemente puedas bajarla. Te explicamos cómo en nuestra guía para bajar la potencia contratada.
El término de energía: lo que consumes de verdad
Aquí se factura la electricidad consumida, en kWh. En la tarifa 2.0TD el día se divide en tres tramos horarios con precios distintos:
- Punta (más caro): mañana y tarde-noche de los días laborables.
- Llano (intermedio): franjas entre la punta.
- Valle (más barato): de noche y durante todo el fin de semana y festivos nacionales.
Si tienes el PVPC (el precio regulado, indexado al mercado mayorista), el coste del kWh cambia cada hora del día. Si tienes una tarifa de mercado libre, sueles pagar un precio fijo por tramo. Para entender bien cómo funciona el precio regulado puedes leer qué es el PVPC, y para saber cuánto cuesta hoy la electricidad consulta el precio del kWh actualizado hora a hora.
El consumo medio de un hogar español es de unos 3.487 kWh al año (en torno a 290 kWh al mes), según los datos del IDAE, aunque en viviendas unifamiliares puede ser más del doble. Mover los consumos grandes (lavadora, lavavajillas, horno, coche eléctrico) a las horas valle reduce de forma notable esta parte de la factura.
Un ejemplo sencillo de cálculo
Imagina un mes en el que consumes 250 kWh a un precio medio de la energía de 0,15 €/kWh: el término de energía sería 250 × 0,15 = 37,5 €. Si además tienes contratados 4,6 kW de potencia y el coste total del término de potencia para ese periodo es de unos 12 €, la base antes de impuestos rondaría los 49,5 €. Sobre esa base se aplican luego el impuesto eléctrico y el IVA. Es solo un ejemplo orientativo: para tu caso concreto, usa nuestra calculadora de factura.
Peajes y cargos: el "viaje" de la electricidad hasta tu casa
Dentro tanto del término de potencia como del de energía están incluidos los peajes y los cargos, dos conceptos regulados que muchas veces no aparecen como línea separada pero que pagamos todos:
- Peajes de acceso: retribuyen el transporte y la distribución de la electricidad, es decir, las redes de alta tensión y los cables que llegan hasta tu vivienda. Los fija la CNMC.
- Cargos: cubren costes del sistema eléctrico como las ayudas a las energías renovables, la compensación de los territorios no peninsulares o la deuda histórica del sector. Los fija el Gobierno (Ministerio para la Transición Ecológica, MITECO).
Ni los peajes ni los cargos los decide tu comercializadora: son comunes a todas las compañías y solo varían según tu tarifa de acceso y tus periodos. Por eso, al comparar ofertas, lo que realmente cambia entre compañías es el margen comercial y el precio de la energía, no estos componentes regulados. Si estás valorando un cambio, nuestro comparador de tarifas te ayuda a ver las diferencias.
Impuestos: impuesto eléctrico e IVA
Una vez sumados potencia y energía, llegan los impuestos, que en España son dos:
Impuesto especial sobre la electricidad (IEE)
Es un impuesto que grava el conjunto de la factura (potencia + energía). En 2026 su tipo ordinario es del 5,11 %. Durante la crisis energética estuvo rebajado al mínimo, pero desde el 1 de junio de 2026 ha vuelto a su valor habitual tras finalizar las medidas extraordinarias del Real Decreto-ley 7/2026. Por normativa europea (Directiva 2003/96/CE), este impuesto tiene además unos importes mínimos: 0,5 €/MWh para uso profesional y 1 €/MWh para el resto de usos. Se aplica de forma automática; no tienes que hacer ningún trámite.
IVA de la luz
Sobre el total anterior (incluido el impuesto eléctrico y el alquiler del contador) se aplica el IVA. En 2026 el tipo vigente vuelve a ser el general del 21 %. Entre el 20 de marzo y el 31 de mayo de 2026 estuvo rebajado temporalmente al 10 % para los contratos con potencia igual o inferior a 10 kW (prácticamente todos los hogares con tarifa 2.0TD), pero esa rebaja decayó el 1 de junio de 2026. Conviene tenerlo en cuenta: una factura de mediados de 2026 puede mostrar tramos con distinto IVA según los días facturados.
Importante: el IVA y el impuesto eléctrico se calculan en cascada, es decir, el IVA se aplica sobre una base que ya incluye el impuesto eléctrico. Por eso el importe final crece más de lo que parece a simple vista.
Otros conceptos que verás en la factura
- Alquiler del contador: si el equipo de medida no es de tu propiedad, pagas un pequeño importe mensual regulado (unos céntimos al día). Entra en la base del IVA.
- Bono social: descuento para consumidores vulnerables. Si tienes derecho, aparece restando sobre el importe. Es un derecho que se solicita; no se aplica solo.
- Tasas municipales: algunos ayuntamientos repercuten una pequeña tasa por el uso del dominio público.
- Compensación por excedentes: si tienes placas solares con autoconsumo, verás una línea que descuenta la energía que viertes a la red.
A propósito del autoconsumo: el Real Decreto-ley 7/2026 ha ampliado el autoconsumo colectivo hasta 5 km de distancia (con instalaciones de hasta 5 MW) y mantiene deducciones en el IRPF del 10 % por instalar autoconsumo en tu vivienda y de hasta el 20 % en edificios de uso residencial, con una base máxima de 5.000 € anuales (fuente: BOE, RDL 7/2026). Si además sustituyes una caldera por aerotermia, ten en cuenta que una bomba de calor tiene un rendimiento (COP) típico de entre 3 y 5: por cada kWh de electricidad entrega varios kWh de calor, lo que reduce el consumo facturado frente a la calefacción eléctrica directa.
Consejos para revisar tu factura y pagar menos
- Comprueba la potencia contratada. Si nunca saltan los plomos, valora bajarla: es ahorro fijo todos los meses.
- Mira si tu lectura es real o estimada. Las facturas estimadas pueden ajustarse después; vigila que el consumo cuadre con tu contador.
- Identifica tu tramo horario. Concentrar los grandes consumos en horas valle abarata el término de energía.
- Verifica los impuestos aplicados. Asegúrate de que el IVA y el impuesto eléctrico se corresponden con los tipos vigentes en las fechas de tu factura.
- Compara cada cierto tiempo. El mercado cambia; revisar tu tarifa una o dos veces al año suele compensar.
Entender la factura es el primer paso para controlar el gasto. Una vez sabes distinguir la parte fija (potencia) de la variable (energía) y cómo se suman peajes, cargos e impuestos, es mucho más fácil detectar dónde se va el dinero. Para hacer números con tus propios datos, usa nuestra calculadora de la factura de la luz y consulta a diario el precio del kWh para planificar tus consumos.